domingo, 28 de enero de 2007

Pequeña Gigante en Santiagonia



Me quedo con las palabras de javier:
"Necesitamos un carnaval.
Necesitamos artistas así.
Necesitamos que dejen de pensar que el pueblo es desordenado, y que si lo es, lo sea.
Necesitamos crear para afuera de nuestros talleres, dejar que el pueblo sea el gran curador.
Necesitamos arte en la calle, fuera de los museos.
Necesitamos acción. Acción de este tipo."

lunes, 22 de enero de 2007

miércoles, 17 de enero de 2007

Un baile innombrable

... entonces lo ví, era un tipo bailando su borrachera en mitad de una Alameda sin álamos, otrora de la delicias, un lunes 4 pm chile continental, vendido y cocido al ritmo de la moneda solidaria.
Y quizá sea eso, quizá sea cuestión
de bailar embriagados
en mitad del país,
("la cumbia es nuestro blues")
a pleno sol,
un vino que desconocen
un baile innombrable
una enfermedad sin remedio.

Humberto Maturana recitando su poesía

Christiano: llame ya

lunes, 15 de enero de 2007

miércoles, 10 de enero de 2007

Te enojai por todo, Sinergia

Esta sí que es pelea




Ahora que el shaulsonísimo y el buda flores andan peleados con media concertación, y que los rucios chicos udi sueltan chiste de latifundista (dar el ancho, no el largo, o algo así,) después de comulgar en la mañana, conviene ver una pelea de las buenas. Crystal versus Alexis. Dinastía. Años 80. Canal 13. Lunes en la noche. Alexis era mucha mujer.

Slavov Zizek sobre la muerte de Saddam

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Negar los hechos, descubrir la verdad

No deberíamos llorar la muerte de Sadam Husein. Las imágenes de Sadam repetidas interminablemente en nuestras pantallas antes de la guerra (Sadam agarrando un rifle y disparando al aire) lo convirtieron en una especie de Charlton Heston iraquí, en el presidente no sólo de Irak, sino también de la Asociación Iraquí de Amigos del Rifle? Guardemos nuestras lágrimas para otras cosas.

Uno de los héroes más populares de la guerra de Irak fue sin duda Muhammed Saïd al'Sahaf, aquel desafortunado ministro iraquí de Información que en las conferencias de prensa diarias negaba heroicamente incluso los hechos más evidentes, sin salirse nunca de la línea oficial. Cuando los tanques americanos estaban tan sólo a unos cuantos cientos de metros de su despacho, continuaba afirmando que las imágenes de la televisión estadounidense de los tanques circulando por las calles de Bagdad no eran más que efectos especiales hollywoodenses. Su misma manera de funcionar como una caricatura exagerada revelaba la verdad oculta de la cobertura informativa 'normal': sus comentarios salían sin el pulimento de la interpretación, por parcial que fuera; sólo una sencilla, rotunda, negativa. Sus intervenciones tenían en cierto modo una frescura liberadora; exhibían un arresto liberado del control de los hechos y, por consiguiente, de la necesidad de sesgar positivamente sus aspectos menos agradables. Su posición era la de aquel que dice: "¿En qué crees más, en lo que ven tus ojos o en lo que dicen mis palabras?". Además, a veces incluso soltaba alguna extraña verdad: enfrentado, por ejemplo, a la afirmación de que los americanos controlaban una zona de Bagdad, espetó: "Los americanos no controlan nada; ni siquiera se controlan a sí mismos".

¿Qué es exactamente lo que no controlan los americanos? Retrocedamos a 1979, cuando Jeanne Kirkpatrick publicó en Commentary su artículo Dictators and Double Standards ("Dictadores y dobles raseros") en el que hacía una elaborada distinción entre regímenes "autoritarios" y regímenes "totalitarios". Esta distinción sirvió de justificación para la política colaboracionista de Estados Unidos con ciertos dictadores de derechas, mientras que trataba con mucha mayor dureza a los regímenes comunistas: los dictadores autoritarios son gobernantes pragmáticos a quienes les preocupa su poder y su riqueza y les traen sin cuidado las cuestiones ideológicas, aun cuando apoyen de boquilla alguna gran causa; en comparación con ellos, los líderes totalitarios son unos fanáticos desinteresados que creen en sus ideologías y están dispuestos a quemarlo todo por sus ideales. De modo que uno puede tratar con los gobernantes autoritarios, pues reaccionan de una manera racional y predecible a las amenazas materiales y militares, mientras que los líderes totalitarios son mucho más peligrosos y hay que enfrentarse a ellos directamente?

Lo irónico del asunto es que esta distinción es la síntesis perfecta de los errores cometidos por Estados Unidos en la ocupación de Irak: Sadam era un dictador autoritario y corrupto que empleaba toda su fuerza para mantenerse en el poder y al que sólo guiaban brutales consideraciones pragmáticas (consideraciones que le llevaron a colaborar con Estados Unidos durante los años ochenta). La prueba definitiva de esta naturaleza secular de su gobierno es el hecho, irónico por demás, de que en las elecciones iraquíes de octubre de 2002, en las que Sadam consiguió un refrendo de un 100%, superando así en un 5% los mejores resultados de Stalin, la sintonía de la campaña, continuamente emitida por todos los medios de comunicación estatales, era ni más ni menos que I Will Always Love You ("Siempre te querré") de Whitney Houston.

Una de las consecuencias de la intervención estadounidense en Irak es que generó en el país una constelación político "ideológica fundamentalista" mucho más intransigente, siendo el resultado último de la ocupación el predominio de las fuerzas políticas pro-iraníes: básicamente la intervención puso a Irak en manos de la influencia iraní. Uno se puede imaginar que si el presidente Bush hubiera de ser juzgado en un consejo de guerra stalinista, sería inmediatamente condenado como agente iraní. Los violentos arrebatos de la política reciente de Bush no son así ejercicios de poder, sino ejercicios de pánico, passages á l'acte completamente irracionales.

Recordemos la vieja historia del obrero acusado de robo: todas las tardes, salía de la fábrica conduciendo una carretilla; los guardas la inspeccionaban cuidadosamente, pero nunca encontraron nada, siempre estaba vacía. Hasta que cayeron en la cuenta: lo que se llevaba el obrero eran las carretillas mismas. Ésta es la trampa que intentan tendernos quienes hoy afirman "¡Pero en cualquier caso el mundo está mejor hoy sin Sadam!" Sí, el mundo está mejor sin Sadam, pero ¿está mejor si incluimos en la panorámica de conjunto los efectos ideológicos y políticos de la ocupación?

Estados Unidos investido de policía mundial: ¿por qué no? La situación tras el final de la Guerra Fría demandaba un poder global que viniera a llenar el vacío. El problema no reside ahí: recordemos esa extendida percepción de Estados Unidos como nuevo Imperio Romano. El problema de Estados Unidos hoy no es que funcione como nuevo imperio mundial, sino que no lo es, o sea, que aparentando serlo, sigue actuando como un Estado-nación que no se detiene ante nada en la consecución de sus intereses.

Es como si la línea directriz de la política reciente de Estados Unidos fuera una extraña inversión del conocido lema de los ecologistas: actúa globalmente, piensa localmente.

Después del 11 de septiembre, Estados Unidos tuvo la oportunidad de darse cuenta del mundo del que formaba parte. Podría haber utilizado esa oportunidad, pero no lo hizo. Y en lugar de ello optó más bien por reafirmar sus compromisos ideológicos tradicionales: ¡se acabó la responsabilidad y la mala conciencia con respecto a un Tercer Mundo empobrecido! ¡Ahora las víctimas somos nosotros! Hablando del Tribunal de La Haya, Timothy Garton Ash afirmaba en tono patético: "No se debería volver a permitir que ningún Führer ni Duce, ni Pinochet ni Idi Amín ni Pol Pot se sintieran protegidos de la intervención de la justicia del pueblo tras las puertas palaciegas de la soberanía". Basta con tomar nota de lo que falta en esta lista de nombres, que, aparte de la pareja típica de Hitler y Mussolini, contiene tres dictadores del Tercer Mundo: ¿dónde aparece uno, al menos, de los Siete Grandes? O, para no alejarnos mucho de la lista estándar de "malos", ¿por qué Ash, Michael Ignatieff y compañía, quienes, por otro lado ensalzan con el mayor de los patetismos la labor del Tribunal de La Haya, guardan silencio con respecto a la idea de entregar a Noriega y a Sadam a ese mismo Tribunal? ¿Por qué Milosevic y no Noriega? ¿Por qué no se juzgó nunca públicamente a Noriega? ¿Fue acaso porque podría revelar su pasado en la CIA, un pasado que incluía que Estados Unidos aprobó su participación en el asesinato de Omar Torrijos Herrera?

De forma semejante, el régimen de Sadam fue un estado autoritario abominable, culpable de muchos crímenes, la mayoría de ellos perpetrados contra su pueblo. Sin embargo, no deberíamos olvidar el hecho extraño, pero clave, de que cuando los representantes de Estados Unidos y los fiscales iraquíes enumeraban los perversos delitos de Sadam omitieron sistemáticamente lo que sin duda fue su mayor crimen (en términos de sufrimiento humano y de violación de la justicia internacional): la agresión a Irán. ¿Por qué? Porque Estados Unidos y la mayoría de los Estados extranjeros ayudaron activamente a Irak en esa agresión. Y eso no es todo: Estados Unidos está hoy prolongando por otros medios el mayor crimen de Sadam, su intento de derrocar al gobierno iraní. Una razón más para preguntar: ¿Quién ahorcará a George W. Bush?


*Filósofo esloveno y autor de Irak. La tetera prestada.
Fuente: www.elpais.es


lunes, 8 de enero de 2007

Mistral no poetry

"Viví aislada de un sociedad analfabeta cuyas hijas eduqué y que me despreciaba por mal vestida y mal peinada", "Chile no tiene sesos aún, no tiene madurez. Rezo también por él", "Soy -pobre de mí- una criatura increíblemente sola, sin afirmadero en secta, partido, ni siquiera clan", "Mis paisanos me declaran una perezosa y un escritor de dos libros".
en "Bendita mi legua sea", J. Quezada


Recado de las voces infantiles

El Diario Ilustrado, 30 de julio de 1961

A estos mis niños -porque tan míos los siento como cosa parida- me los he visto y bebido por estos recodos y senderillos de América que siempre, al verlos al fondo de sus voces, se me antojan también algo como infancia de la tierra, para que mejor rimen en el ejercicio de su travesura y de su asombro. A estos mis niños los he oído cantar. En veces embebidos, niños amautas de la puna peruana o cholitos que ponen un timbre de fuente viva entre la sequedad de vidrio contra cielo en que tiembla el Anáhuac; o los indiecitos de Titicaca que cantan mientras las barcas fluyen de sus manos como encajes de agua.

Estos niños míos, estos niños de niebla y aire, casi irreales en su belleza menuda y pobre, tienen algo de cervatillos que aprontan el casco Y giran el ojo en husmeo de cazador. Hay, por eso mismo, que sorprenderlos en el canto como a los ciervos en el bebedero: sin ruido de hojas ni aspaviento de presencia. Entonces se darán enteros en su ricura elemental. Puros y dóciles a su propio llamado. Aleladillos. Mirándose llover, como dicen los brujos de yarari. Que algo de magia, algo que es mayor que todo lo adulto, algo contemporáneo de ídolos y piedras, se les vuelve arcilla ensimismada y cándida vez en sus mejillas de avena.

raro el aparato


más raro que la salida comunicacional del tumor de girardi fue la formación de "aparato raro". marisol dice que sonaron muy bien pero que no reconoció a nadie (y si lo dice ella, bue...). entonces la pregunta ¿quiénes eran? ¿O quizá habrá que denunciarlos a la fiscalía oriente por falsificación ideológica o suplantación de identidad? ¿qué se viene: ex alumnos del manquehue queriendo pasar por "engrupo"?

viernes, 5 de enero de 2007

Sala de Control (Documental)


Ok, no soy Maza, pero este documental parece estar muy bueno.
'Control Room' es un gran documental sobre Al Jazeera y su papel televisivo en la última Guerra de Irak.

La película transcurre entre las oficinas centrales de la cadena y la sede del Central Command norteamericano, donde todas las grandes televisiones de noticias del mundo - incluída Al Jazeera - tuvieron destacados reporteros que iban siguiendo el desarrollo de la guerra a través de las comunicaciones de los portavoces del ejército americano allí destacados.

Lo mejor de la película, sin duda, son las preguntas que plantea:

- ¿Dónde estaban los soldados iraquíes? ¿Por qué no vimos imágenes de ellos durante la retransmisión televisiva de la guerra?

- ¿Qué pasó para que - en un solo día, el 8 de abril de 2003 - el ejército norteamericano decidiera atacar y matara a periodistas de distintos medios situados en diferentes lugares de Bagdag - incluído un reportero de Al Jazeera, a José Couso de Telecinco y a Taras Protsyuk de Reuters ?

- ¿Cómo puede ser que los informativos occidentales nos mostraran imágenes de chicos celebrando a gritos la entrada del ejército norteamericano en Irak con vítores a Bush cuando en realidad - según uno de los periodistas que aparecen en el documental - los muchachos lo que hacían era maldecir a Bush?

- ¿Por qué todos los que acompañaban a gritos la entrada de los tanques en una plaza de Bagdag en esa escena que recorrió el mundo y que acabó con la caída de una gran estatua de Sadam Hussein - sí, esa famosísima escena - tenían un acento no iraquí?

- ¿Cómo es que uno de esos jóvenes escoltas 'espontáneos' iraquíes del gobierno americano se sacó del bolsillo del pantalón una versión de la bandera iraquí anterior a la de 1991 y se la puso en el cuello a la estatua del dictador?

- ¿Por qué el imperio más poderoso del mundo no fue capaz de ganar la guerra propagandística televisiva en Irak? ¿Qué pasó ahí?

miércoles, 3 de enero de 2007

la banda del capitán corneta, o un verdadero clásico del rock nacional


"Este jueves 4 de enero La Banda del Capitán Corneta tocará después de doce años de silencio. Y será en un único concierto, en ese mismo espacio, el Club de Jazz, con la última formación antes de separarse en 1995: Pancho Rojas (voz y armónica), Pedro Rodríguez y Mauricio Rodríguez (guitarras), Miguel Pérez (bajo) y Cristóbal Rojas (batería)."

"Son doce años en el calendario desde ese frustrado (aunque se dice que boicoteado) concierto en Ritoque en enero de 1995, cuando la banda venía de presentar tres noches seguidas su álbum en La Piedra Feliz de Valparaíso. Es un nombre que difícilmente se olvide: ?Captain Horn? es divertido porque parece venir de una película pornográfica?, festina Pedro Rodríguez. Si hasta las dueñas de casa recuerdan al grupo que peleó palmo a palmo las preferencias con Los Tres durante unos años. La Banda del Capitán Corneta, otra vez, sólo por una noche."


Club de Jazz
José Pedro Alessandri (Macul) 85, Ñuñoa
326 5065
Jueves 4 de enero, 22.00 horas
$5.000