domingo, 30 de septiembre de 2007

Monseñor Silva Henríquez, por Carlos Peña


Carecía de las maneras suaves y algo melifluas de los que vinieron después. Y es que en vez de encantador de serpientes, él quería ser un pastor. Por eso era convencionalmente viril y su voz tronaba como la de un profeta. Era robusto, de cara cuadrada y tenía las orejas mansas, como un campesino andaluz. Las cejas gruesas le daban un aspecto severo que desaparecía apenas conversaba con los más pobres y los más humildes.

Raúl Silva Henríquez tenía una fe profundamente intramundana. Pero no en el sentido del Opus.

Él no se conformaba con vivir mediante la ascética del trabajo bien hecho. No. Silva Henríquez estaba incómodo en este mundo y quería cambiarlo, porque, pensaba él, la tarea de los creyentes era acortar la distancia con ese futuro en cuyo acaecimiento creía a pie juntillas. Si la fe le enseñaba que el verdadero reino no era de este mundo, ¿cómo, entonces, podría vivir a sus anchas en él o conformarse sin más con lo que en él ocurría?

Por eso tuvo esa verdadera compulsión por cambiar las cosas. Sin miedo al escándalo.

Con Manuel Larraín decidió entregar las tierras de la Iglesia a las familias de campesinos que trabajaban en ellas. Algún miembro del Cabildo Metropolitano llegó a amenazarlo con la excomunión, y otro -no sería la primera vez- lo acusó de comunista. Pero no se detuvo. Dio así un impulso irresistible a favor de la reforma agraria.

En el Concilio -donde intervino varias veces a nombre de los obispos de Latinoamérica- fue de la opinión que sólo una Iglesia que fuera firme en su identidad, pero a la vez abierta al mundo y en diálogo con él, podría evangelizar a la sociedad moderna. Esa misma opinión fue la que lo llevó a apoyar la reforma de la Universidad Católica:

"A fines del 67 -diría años después- se abrió uno de los mejores períodos que ha tenido la Universidad".

El papel que tuvo en la reforma -como casi todos los otros que le tocaron en suerte- le acarreó problemas con la derecha y los grupos más conservadores. Los mismos que poco más tarde aplaudirían el golpe, cohonestarían la estadía de los militares en la Universidad y la administrarían con ellos codo a codo ¡le reprocharon a él, sí a él, actuar como "interventor" en el conflicto!

Fue ya en ese entonces cuando aparece en su vida Angelo Sodano, el mismo que esta semana omitió cualquier referencia al papel público del cardenal Silva y prefirió no asistir a la ceremonia que se realizó en su recuerdo.

Para la época de la reforma, Sodano fue el encargado de negocios de la Nunciatura en Chile. En ese carácter fue quien transmitió a Silva Henríquez la decisión del Vaticano de aceptar la renuncia de Silva Santiago y de nombrar como rector interino a Fernando Castillo Velasco.

Él y Silva Henríquez no pudieron ser más distintos.

Sodano ya entonces era un funcionario de la Curia, un tipo que hacía carrera en el Vaticano, timbraba papeles, transmitía órdenes, se estiraba la sotana, se peinaba con cuidado de galán e influía en los pasillos del poder. Silva Henríquez, en cambio, a pesar de su sentido del poder, se reveló como un pastor que, acicateado por la fe, quería cambiar el mundo. Alguien a quien la praxis -iluminada por su fe- le importaba.

Por eso no fue raro que años más tarde -el año 1977 para ser más precisos- se encontraran en posiciones opuestas. Silva Henríquez como el Cardenal que había recogido despojos, protegido indefensos y formado, a pesar de las iras del General, la Vicaría de la Solidaridad, y Sodano como Nuncio Apostólico, un funcionario diplomático de aire respingado y sentido del poder, cuya suave tolerancia de la dictadura se hizo entonces famosa.

Ambos representan algunas de las contradicciones -los misterios, dirá un creyente- de la Iglesia.

Silva Henríquez, inflamado por la fe y orientado, cuando fue imprescindible, por una estricta ética de la convicción. Sodano, en cambio, el epítome del cálculo y del sentido de estado, capaz de comulgar, si fuera necesario para el poder de la Iglesia, con ruedas de carreta o con algo peor.

Entre ambos esa otra Iglesia, algo desorientada, que hemos conocido en los últimos años.

Después de la preocupación por la praxis que tuvo Silva Henríquez y luego de esa refinada concupiscencia del poder que mostró Sodano, la Iglesia ha trastabillado de allá para acá en el espacio público. Por momentos parece pensar que su papel es la defensa de valores abstractos y jurídicos, sobre todo de orden sexual. En otros -especialmente si se mira a algunas de sus advocaciones o prelaturas- da la impresión de creer que su tarea es la de proveer consuelo a los excesos del consumo. En fin, a veces, como ha ocurrido con el sueldo ético, uno piensa que el fervor por la justicia está en ella de vuelta. Pero uno mira la actitud de Sodano y no, parece que no es eso.

Alguien dirá que en esos vaivenes y en esas ambigüedades se muestra la santidad, y la vocación por mantenerse eterna, de la Iglesia. O la razón de su vejez. O todo eso junto. Vaya uno a saber. En fin. Cosa de cardenales.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Mi tina ideal

Gran letrero en Croacia

Carla Bruni, by TJ San Feliu


"Amigos fetichistas todos: les informo a todos que no compren el disco que Carla Bruni sacó este año.
La razón es muy sencilla: al ingresar el disco No Promises a su computador puede acceder a fotos exclusivas de la Bruni, vídeos, documentales y hasta promesas de recibir alguna vez un correo de ella.
Entonces Usted se queda mirando a Carla Bruni alrededor de media hora que se transforma fácilmente en una hora y media; lo que viene después es envidia negra del francés de mierda con dientes de conejo que grabó con ella el disco y que posiblemente hasta haya sacado salto de liebre una noche de ensayo; luego viene una sensación espantosa de ser nada en el mundo, una suerte de lejano simio sucio en el fin del mundo que jamás podrá recorrer esas piernas kilométricas y perfectas, ese cuello de cisne que Celco jamás se atrevería a contaminar; lo peor ocurre cuando, como si no fuera suficiente, ve el video de Those dancing days are gone y babea pensando que ella, la de los jeans casi pintados es su novia y que la está filmando al borde del Sena, asunto para el cual fue tramado el maldito vídeo que es peor que el Aro porque uno se muere pero de ganas de que toda la realidad sea una pesadilla con malos programas de farándula y muertos con hilo curado y curados al hilo, y entonces uno despierta y tiene a esta señorita Imperialmente bella al lado como la Bella Durmiente y claro, la vida es un cuento de hadas hasta que suena el celular y te dice una voz que se te olvidó pagar el arriendo y que falta comida para los perros. Y no. La mujer más bella del mundo jamás estuvo soñando a tu lado, pero bueno, al menos el disco que te salió carísimo sirvió además para soñar.

Eso: comprar No Promises es como comprarse un Kino. Te sirve para soñar hasta que salen los duros y reales resultados. Y sabemos que la probabilidad de ganar algo así de bello es prácticamente la misma."

por TJ Sanfeliú,
Club del Tío Juanito

jueves, 20 de septiembre de 2007

Fiestas Patrias según Ignacindo

By Ignacio Ibañez Millán

Como pueden ver, a la izquierda, de impecable azul, estoy yo, al medio con un refrescante verde aparece Ignacio Ibañez comiendo un choripán, y haciendo (quemando) el asado, en la derecha del dibujo, don Héctor Guzmán.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Baradit por Baradit


"- Pancho Ortega: Han definido tu estilo como cyberpunk chamanico. Vuélate y hablame del subgénero que te interesa desarrollar

- Baradit: El término es detestable, siempre he querido hablar de Realismo mágico 2.0, pero parece que cyberchamanismo pegó más.
Mi interés es forzar aún los bordes ya desfigurados de la realidad. Cualquiera puede ir al persa Bío Bío (un popular mercado de antiguedades chileno) y ver puestos diminutos, hacinamiento, olor a frituras y vapor de cocimientos entre mesones que venden motherboards, incienso hindú para exorcismos, CPUs despanzurradas, sushi polvoriento, figuras de Buda, pendrives thailandeses con luces incorporadas y atún chino. Falta poco para que vendan frascos de embriones para cosméticos, órganos o niños para todo uso. Hay que forzar un poquito la realidad para ver que si te pueden ver el tarot vía telefónica, en poco tiempo podrán enviar exorcismos comprimidos .zip en emails o transmitir un sahumerio por celular. La realidad latinoamericana en particular es cyberpunk. Sumatoria, estratificaciones, no progreso sino más bien acumulación de los ecos mutantes y reverberaciones llegadas desde el primer mundo sumadas a la furia tectónica que duerme bajo nuestra corteza. Machis (chamanas mapuche) con poleras de AC-DC. Latinoamerica es cyberpunk. Tenemos la última tecnología, pero además tenemos a nuestros pueblos originarios vivos; tenemos democracias, pero también gobiernos mezclados con mafias y narcoterrorismo, estados dentro de estados, enclaves nazis, magia negra, bosques inexplorados, extensiones de tierra inabarcables, comunidades que viven en la edad de piedra, alucinógenos para ver a dios, etc.

Dicen que la CF es siempre una metáfora de la realidad. Yo no pretendo escribir metáforas, soy un escritor realista que muestra una cara monstruosa que parece vivir en una especie de punto ciego de la consciencia.

Me interesa desnudar un hecho: ya no es el hombre usando la tecnología, sino la tecnología usando al hombre. El ser humano como objeto, como pieza de tecnología, inserto, clavado a motherboards y mecanismos, compartiendo sus sistemas digestivos y linfáticos con maquinarias y engendros biomecánicos. El punto donde la magia y la espiritualidad se convierte en electricidad y es conducida, esclavizada y usada para mover engranajes para el "poder". Donde el "poder" es un sistema servoasistido con vida propia que consume Faustos y San Sebastianes todo el día. Donde el primer bebé de cualquier pareja es propiedad del Estado, para ser utilizado como parte de computadores o para incrustarlo a misiles y ser parte de sus sistemas neuronales teleguiados. Un chamanismo demente electrificado, aullando incoherencias desde el ciberespacio.

Es decir, mezcla a Foucalt con Hellraiser, al Marqués de Sade con Elicura Chihuailaf, a William Gibson con Borges, y así tienes el toque.

¿Qué quiero hacer? Quiero intoxicarme con la multidimensionalidad americana. Llorar porque no soy europeo y tampoco soy indígena, sino un fantasma flotando sobre un territorio que desconozco. Envenenarme con enteógenos y Nietzsche. Usar cables USB para alguna práctica sadomasoquista. Quiero escribir el apocalipsis de san Juan americano, una especie de Canto General tóxico enchufado a una net hedionda a ayahuasca, recitarlo cuando comiencen a cortarse las transmisiones desde el primer mundo, subirme a algún cerro a declamarlo cuando se apaguen las luces y empiecen a pasar los créditos finales.

Como ves, puras vaguedades. No tengo discurso, tengo intestinos, que son las raíces de los hombres, raíces que se hunden en la Meli Witran Mapu como firewires en la masa encefálica de alguna víctima de tecnosatanismo en la frontera de Ecuador."

La foto es de Baradit

sábado, 15 de septiembre de 2007

Dime cómo insultas y te diré quién eres

A propósito de los insultos de piñerín, Marisol García se despachó esta lúcida columna en el inefable lun.cl. Como dice el otro inefable de Pato Navia, full disclosure (escrito en medio de la plaza yungay), como soy funcionario público se supone que también fui insultado por piñerín.

"Camilo José Cela se dio una vez el trabajo de antologar los sinónimos que en lengua hispana aluden a la mujer que ejerce la prostitución. Encontró 1.111, y eso fue hace más de cuarenta años (debe haber varios nuevos). En ruso, los insultos alusivos a la madre son más diversos y ofensivos que en otros idiomas, y llegan al extremo del canibalismo con la expresión "cómete a tu madre". Décadas después del Holocausto, los polacos siguen heredándoles a sus hijos la más amplia gama de expresiones ofensivas contra los judíos, y en Asia debe quedar uno que otro maoísta que mira con odio cuando pronuncia su ofensa favorita: "intelectual".

Los datos están en El arte del insulto, estudio lexográfico de tres académicos españoles (Luque, Pamies, Manjón) convencidos de que el desdén de su gremio hacia las expresiones de ofensa al prójimo los priva de un muy elocuente caudal de señas culturales. A quién insultamos y cómo lo hacemos guarda directa relación con los valores que creemos necesario defender y aquellos vicios que nuestros temores o mezquindades juzgan intolerables. El machista tiene un trato hipócrita con las putas, tal como los franceses, negros, afeminados o pobres les llenarán a otros la lengua de veneno quizás por qué insondables complejos.

La precampaña presidencial chilena avanza ya sin timideces, y no se nos ocurre manera más precisa de conocer a sus protagonistas que prestándoles atención a sus insultos. Si la repetición de ciertos tópicos sirve para un borrador sociológico más o menos confiable, la saña verbal de nuestros políticos nos revela un país en el que la gravedad de las faltas sociales ya no está dada por la sobreideologización, la falta de honestidad ni la intolerancia, sino por el modo en el que nos relacionamos con el dinero. Para un lado, hacer buenos negocios es indicativo de "incontinencia bursátil" y hasta parentesco con la avidez de la piraña. Desde el otro bando se enrostra la desidia moral que constituiría el parasitarismo del Estado y la aversión al esfuerzo en horarios de oficina. "No le han trabajado un peso a nadie", alude quien antes llamó a sus opositores "vagos" como si dijese "comeniños".

En el Chile lleno de emprendedores, líderes sub-20 y futbolistas concientizados para el triunfo meditar, sopesar y escuchar son los grandes pecados que obstaculizan el despliegue de la virtud mayor del concretar. Lo demuestran las autoridades ocupadas en una seguidilla de proyectos irrelevantes, tanto como el candidato que cree que el saldo de su cuenta corriente merece ser parte de su currículo. Para alentarse, Sebastián Piñera cerró hace dos días la discusión sobre sus haberes con la famosa frase "dejad que los perros ladren: es señal de que avanzamos". Equivocadamente, se la atribuyó a Sancho Panza, como suelen hacerlo quienes jamás han leído el Quijote. Pero eso da igual: en esta cancha juega el que responde más fuerte, porque el que sabe se queda en la banca.


*publicada en LUN, agosto de 2007

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Las coloridas nubes de Rho Ophiuchi

Una belleza con nombre: Rho Ophiuchi (oh'-fee-yu-kee)



Los espectaculares colores de las nubes de Rho Ophiuchi (oh'-fee-yu-kee) resaltan los distintos procesos que allí se dan.

Las regiones azules brillan debido principalmente a la luz reflejada.

La luz azul de la estrella Rho Ophiuchi y otras estrellas cercanas se refleja de forma más eficiente desde esta porción de la nebula que la luz roja.

El cielo diurno de la Tierra parece de color azul por la misma razón.

Las regiones rojas y amarillas brillan principalmente por las emisiones del gas atómico y molecular de la nebulosa.

La luz de las cercanas estrellas azules - más energéticas que la brillante estrella Antares - expulsa electrones fuera del gas, brillando cuando estos se recombinan de nuevo con el gas.

Las regiones oscuras son causadas por partículas de polvo - formadas en jovenes atmósferas estelares - que bloquean eficazmente la luz emitida desde detrás de ellas.

Las nubes estelares de Rho Ophiuchi, situadas delante del clúster globular M4 visible encima del extremo inferior izquierdo, son incluso más coloridas que lo que los humanos somos capaces de ver - las nubes emiten luz en todas las longitudes de onda, desde las ondas de radio a los rayos gamma .

Créditos: Adam Block, KPNOVisitor Program, NOAO,AURA,NSF

Un Reventón por un millón de euros

Gentileza de los talentosos de microsiervos (un sitio donde cada tarde se puede aprender algo nuevo)

"Cualquiera pensaría que si vas a fabricar un «supercoche superexclusivo de la muerte total» con displays configurables del que sólo se van a producir veinte unidades para todo el mundo al nada desdeñable precio de 1 millón de euros la unidad, impuestos aparte, te esforzarías en ponerle un nombre que no fuera poco adecuado en el segundo idioma más hablado del mundo, no como han hecho con el Lamborghini Reventón.

Para los despistados, esta es la definición de reventón,-na según el diccionario usual de la Real Academia:
adj. Que revienta o parece que va a reventar. Cartera, burbuja reventona. U. t. en sent. fig. Clavel reventón. Boca reventona. Ojos reventones.
m. Acción y efecto de reventar.
m. Cuesta muy pendiente y dificultosa de subir.
m. Aprieto grave o dificultad grande en que alguien se halla.
m. Trabajo o fatiga que se da o se toma en un caso urgente y preciso. Al caballo le di un reventón para llegar más pronto.
m. NO Arg. y Chile. Afloramiento a la superficie del terreno de un filón o capa mineral.
m. Méx. juerga (jolgorio).

Al menos el Chevy Nova, el Mitsubishi Pajero y el Nissan Moco eran coches normalitos."

martes, 11 de septiembre de 2007

I-Phonda


No es la última requete última versión del I-Pod ni del I-Phone, sino que I-Phonda (léase Ifonda), otra iniciativa más de las mentes enfermamente pop y divertidamente adolescentes de Porlaputa.com.

I-Phonda es un soundtrack de 23 canciones indispensables para sortear este 18 de septiembre con dignidad (o lo poco que te quedara de ella después de seis dias de jarana).

En Porlaputa aseguran que es una mezcla de "lo mejor de la cumbia new-wave con el tecno-trance indígena porque sabemos que es la combinación exacta que se necesita para bailar cueca como un campeón y llevarse el premio máximo de la fiesta: un buen revolcón en los arbustos"

Descárguelo
acá(.zip)

Playlist:
1. “Intro”, DJ Pancho Disko
2. “Chiquitere”, Rafa Villalba
3. “Te Ves Bien Buena”, El General
4. “Chica Bacilona”, Adrián y los Dados Negros
5. “El Virao”, Los Cantantes
6. “Se Me Ha Muerto El Canario”, No Me Pises que Llevo Chanclas
7. “Mi Nena”, Baby Rasta y Gringo
8. “Tonta”, Comanche
9. “Coco Jambo”, Mr. President
10. “El Bailongo”, Don Francisco
11. “Rico Sabor”, The José Miguel Villoutas
12. “Chespirito Remix”, Chespirito
13. “Ramp! (The Logical Song)”, Scooter
14. “Saturday Night”, Whigfield 15. “Be My Lover”, La Bouche
16. “Alarma”, 666
17. “Stamp Your Feet”, Dj Disco
18. “Blue”, Eiffel 65
19. “PRISMA”, Impunidad Diplomática
20. “Pray”, DJ Bobo
21. “Das Boot”, U96
22. “Dur Dur D’etre Bébé”, Jordy
23. “El Vino”, Parkinson

Dato extraido desde
Miguel Paz.

lunes, 10 de septiembre de 2007

andre & benja


viernes, 7 de septiembre de 2007

Ruiz: gracias x la trivia folclórica

por Antonio Martínez para el Wikén, de El Mercurio.

"Luis Buñuel, el director español, decía: "He estado siempre al lado de aquellos que buscan la verdad. Pero los dejo cuando creen haberla encontrado". La razón del abandono es que nada más encontrar la verdad, los buscadores se convertían en personas fanáticas, intolerantes tan llenos de discursos, pesados de sangre y lateros sin duda.

Es probable que al director Raúl Ruiz le pase algo similar y quizás todavía tenga temor, incluso a los 66 años, de encontrar la verdad. Algo que sus compañeros de ruta, en los pretéritos años de la Unidad Popular, no sólo creyeron encontrar: hasta organizaron varias cruzadas para la proclama.

Ruiz fue entrevistado por la televisión española en 1977 y el periodista quiso que evocara lo sucedido el 11 de septiembre de 1973, que reflexionara y recordara. La respuesta fue: "No sé, porque salimos todos arrancando". Una respuesta que quebró el juicio y el prejuicio del periodista, porque un director chileno desde el centro del exilio, traspasaba la verdad oficial y aún seguía buscándola.

Y quizás Ruiz, noche por medio, le ruega a Dios por eso mismo: mejor no encontrarla y seguir sin certezas.

Raúl Ruiz ha filmado unas 95 películas, entre cortos y largometrajes, documentales y ficción, en todos los formatos y sistemas. En Chile, Francia, Estados Unidos, Portugal, Italia o Colombia. A veces con presupuesto, pero la mayoría de las veces con pilchas y hule: "Yo he hecho cine como puedo. Como dice Nicanor Parra: 'el viento del espíritu sopla como puede"', dijo en 2002, cuando vino para una retrospectiva.

Siendo de un país lejano como Chile, Ruiz adaptó "La isla del Tesoro"; a Marcel Proust en "El tiempo recobrado" (1999); fue cuatro veces nominado a la Palma de Oro en Cannes; trabajó con Catherine Deneuve y John Malkovich; en el Festival de Berlín lo premiaron por su trayectoria. Prepara "La canción de Rolando" y nada le puede ser ajeno: es chileno y como no sabe nada, lo hará todo.

Es el conocimiento fracturado, universal y alucinante: habla de matemáticos, lingüistas o filósofos de todos los siglos, conoce la minucia y las anécdotas. Y si lo cuenta es porque sólo confía en la historia oral, que es la única que cambia, muda y se modifica en el tiempo: como sus películas, como él, como Chile.

Un país de cuento. Quizá su filmografía se parece a los cuentos chilenos que recopiló Yolando Pino y que están en la base de "La Recta provincia", la serie que produjo y exhibe Televisión Nacional.

Cuentos chilenos, en otras palabras es cuentos chuecos: como sus películas. Como él. Como todos. Donde se mezcla la más antigua tradición folclórica con las obsesiones del director. Y de la trenza surge algo difícil de ver en su cine: un cariño desnudo y emocionante por lo chileno. Naciente en "Días de campo" (2005), pero luminoso en los planos con la madre y su hijo: Rosalba (Bélgica Castro) y Paulino (Ignacio Agüero), los protagonistas de "La recta provincia".

Este es Chile. Es la recta provincia, donde todos cojeamos, asegura un diablo. La realidad, en consecuencia, es obtusa y ladeada. Un lugar donde muertos y vivos comparten, donde lo único perfecto son largos planos de montaña, bosque y cielo.

El santo y seña son los versos de "La Araucana", de Ercilla, y ser de la "U" es un pecado, según el colocolino Ruiz, que dedicó "Tres tristes tigres" (1967) al equipo que supo ser campeón. El Más Allá no entra en la cabeza de un carabinero, y un huaso trata de pasar por folclore auténtico una canción de Agustín Lara. Porque parece que las tradiciones están revueltas. Por eso los cuentos, en la memoria de Paulino, salen de la revista "Okey". Y además se sabe uno de "Quintín, el aventurero"; y otro de "Mandrake, el mago".

Este es el país más querido de Ruiz. Un país latinoamericano donde la Virgen es igual a la actriz mexicana Flor Silvestre. Sólo que entrada en años y ni el director Emilio Fernández la habría filmado con la intensidad dramática de Ruiz. Está la Convención Anual de Pecadores Mortales y Veniales, donde auspicia la Municipalidad de Picaflor, Licores El Canelo y Hoteles Las Carmelitas Descalzas. Y el diablo en serio, cómo no, siempre anda por Argentina o quizás es argentino. Como en su película "Nadie dijo nada" (1971).

Nada tampoco es lineal y cómo va a serlo. Si es chileno y por esos senderos avanzan Rosalba y Paulino: la madre y su hijo tonto, pero nunca tanto, que conviven con ánimas, discuten con diablos, intuyen a Dios, tocan un hueso con hoyos que dicen que es flauta y la voz de un espectro sediento ofende a la madre: "Tráete el aguardiente ¡vieja de mierda!".

"La Recta provincia" es un mundo irregular, disparatado y absurdo. Que está en "El tiempo recobrado", con un Proust que es un viejo chico y fisgón. Y cuando un marinero agoniza en "La tres coronas del marinero" (1983), viene de un barco errante y el puerto es desconocido. Pero sus últimas palabras tienen ritmo: "Cha–cha–chá, qué rico el cha–cha–chá".

Zapato chino. Esta visión de mundo presente en los cuentos de "La Recta provincia" rescata la clave del habla chilena. Una sintaxis sorprendente que explica el propio Ruiz mediante un ejemplo: "Está lloviendo. Se acerca una señora y yo le abro el paraguas y la señora me dice: '¿Puedo refugiarme bajo su paraguas?'. Y yo le digo: 'Por supuesto, señora'. Y ella me dice: '¿Usted se llama Fernando López de Mulchén, no?'. Yo le dije: 'No'. Y ella me dijo: '¿Y por qué?"'.

Es con ejemplos, cuentos y películas, parece, como mejor se entiende la gente.

Por ejemplo: ¿qué es el tiempo? "Como decía el finado Cortázar, ni vos ni yo, ni Jorge Guillermo Federico Hegel, sabemos lo que es el tiempo", dijo el director en 2002.

Raúl Ruiz no quiere saber demasiado. Mejor responder las preguntas menores y para eso están los cuentos y sus películas. Pero no las preguntas mayores, porque siempre se corre un riesgo: no vaya a ser que un día encuentre la verdad y se convierta en un camote. Es algo que ha ocurrido. Mejor disimular la búsqueda, ser divertido y convertirse en un ser único: un intelectual que anda feliz por la vida, mientras hace películas, chistes e inventa cuentos.

Ruiz: "Siempre me extraña una cosa: yo tengo bastante éxito como humorista en China. Todas las cosas que cuento hacen reír mucho a los chinos, y no en otras partes, donde me miran y piensan. Una vez en Cantón, conté un chiste chilote. El chiste es: Un chilote le dice a otro, 'Ah, yo creía que tú te habías muerto hace diez años', y el otro le dice, 'Pa qué lo negaré'. Eso es todo".

Dicen que la identidad nacional está a trozos en su filmografía. En 95 películas que nadie ha visto una por una. Pero si se ven todas con paciencia, igual se encuentra la verdad de Chile y los chilenos. Entonces es mejor ni ver ni saber, porque ya se sabe: el primero en descubrirla, apaga la luz. Una tragedia chilena. Mejor extender un manto chilote grueso, absurdo y bien abrigador.

Se dicen dos cosas en "La Recta provincia": por estos lados se llega a viejo y todos somos un invento. Son dos razones para que Raúl Ruiz, poco a poco, vuelva al lugar del que nunca se ha ido. A estas alturas, con tantas películas, premios y admiradores, la seguridad es total: en este mundo no está la verdad y el que busca no encuentra. Lo que hay son payas, punteos de guitarra, mucho diablo y poco ángel. Está doña Rosalba y el bueno de Paulino, los paisajes, todos somos cuentos y el nombre de Chile, que es el nombre del invento."

jueves, 6 de septiembre de 2007

Tenía perla! 50 años de On the road

"... Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas."

“De pronto él y yo vimos el país entero como si fuera una ostra abierta; y tenía perla, ¡tenía perla!”

Este blog partió citando a Kerouac. Hoy se cumplen 50 años de la publicación de ese bello poema americano (esta vez sí corresponde usar esa expresión genérica), On the road en la editorial Viking Press.
Van las palabras de Fresán x el aniversario, publicadas hoy en El País, de España:
"Se sabe que poco antes de su muerte -en 1969 y a los 47 años de edad- Jack Kerouac se escondía bajo la mesa de la cocina de su madre y le pedía que alejara a esos viejos camaradas y jóvenes floridos que deseaban una audiencia con el Rey de los Beatniks y el Padre de los Hippies. "Estoy cansado de todos ellos esperando que yo salte y diga: sí, sí, está todo bien. Y eso ya no puedo decirlo", gemía. Y la culpa de "todo ese entusiasmo por conocerme" la tenía un libro publicado 12 años antes que hoy festeja su medio siglo de vida en la carretera.


Así, aunque En el camino fuera terminada seis años antes de su edición en 1957 y contara idas y vueltas de una década atrás -rastrear su convulsa y estática génesis en el imprescindible Windblown World: The Journals of Jack Kerouac 1947-1954- el 2007 es ya un inequívoco Año Kerouac y su obra insignia acelera a fondo varias reencarnaciones. A saber: una edición aniversario; la publicación en formato libro del sacro rollo de papel de 120 pies de largo donde, durante 20 días, se redactó sin pausa ni puntos y aparte; su inclusión en la consagratoria Library of America; una versión que restituye párrafos censurados y que, respetando la casi última voluntad del autor, homologa los nombres de los personajes con los de -como se refería a su saga cerca del final- "el panteón de la Leyenda de Duluoz" y que convierte a Dean Moriarty en Cody Pomeray y a Sal Paradise en Jack Duluoz... Sumar un Portable Kerouac y los aprestos para, por fin, una adaptación fílmica -producida por Francis Coppola y dirigida por Walter Salles- que entonces se pensó protagonizaría Montgomery Clift.


Y todo esto es merecido pero también innecesario. Porque si una novela ha conservado intacto su poder radiactivo esa novela es En el camino influenciando tanto a Bob Dylan, a ese descendiente mutante y químico que fue Hunter S. Thompson, a Johnny Depp y al Roberto Bolaño de Los detectives salvajes como a millones de jóvenes que no han dejado de salir a las rutas para unirse a "los locos, los locos por vivir, los locos por hablar, los locos de ser salvados y deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan o dicen un lugar común y que arden, arden, arden como fabulosos fuegos artificiales amarillos estallando como arañas atravesando las estrellas, y en el medio, ves como la luz azul en su centro aparece de pronto y todos hacen ah".

Atrás quedaron las opiniones viperinas (Truman Capote sentenció que "esto no es escribir, es mecanografiar"), los ataques de intelectuales que la condenaron como mala influencia (aunque fue celebrada por The New York Times) y las maquinaciones de la televisión, que primero la promocionaron como inevitable y discreto best seller de moda (Jackie Kennedy dijo que le había "encantado") y que casi enseguida convirtieron a Kerouac en un payaso salvaje súbitamente anticuado. Aquí y ahora, los años han puesto en su sitio a una bibliografía a la que no dejan de crecerle inéditos (el último ha sido Beat Generation, pieza teatral escrita por Kerouac en una noche de 1957, pensada para un Marlon Brando a quien no le interesó el asunto) y nada cuesta comprobar que se sostiene firme por encima de la mística y la automitomanía. Un corpus narrativo que parte claramente de un catolicismo-zen, que retoma visiones de Henry Thoreau, Herman Melville y Thomas Wolfe, y que -tanto en inspiración como en aliento- puede ubicarse junto a otras cosmogonías como las de Marcel Proust y William Faulkner.

En el camino no es la primera de su especie (pueden considerarse road novels, entre muchas otras, a La Odisea, Don Quijote, La vuelta al mundo en 80 días y El señor de los anillos), ni siquiera fue la que primero mencionó la marca beat o atestiguó las costumbres de la tribu (ese privilegio le corresponde a un tanto distante Go, en 1952, de John Clellon Holmes). Y el asesino accidental William Burroughs y el Aullido de Allen Ginsberg ya habían sido motivo de escándalo en 1951 y 1955. Pero En el camino sí se las ha arreglado, paradigmática, para seguir corriendo, no como artefacto nostálgico impulsado por la combustión atómica de la posguerra norteamericana, sino con el combustible atemporal de la más frágil de las amistades indestructibles. Ese amor absoluto que se profesaron Jack Kerouac y Neal Cassady y que, sí, los hizo arder a lo largo y ancho de un inmenso país que les quedaba chico.

Pasado el entusiasmo de la novedad y hasta que llegó la reivindicación post mórtem -lo mismo le ocurrió a F. S. Fitzgerald, otro escritor acusado de generacional en su momento- Kerouac se dedicó a suicidarse en cámara lenta. Pocos libros más tristes y derrotados se han escrito que Satori en París (1965). Y el hombre que no dejaba de moverse acabó en un crepúsculo paradójicamente sedentario. Un exiliado rey be-bop que detestaba al pop de los Beatles, odiaba al nuevo gurú juvenil, J. D. Salinger, apoyaba la guerra de Vietnam y defendía la figura del senador Joe McCarthy "porque supo como tratar a judíos y maricas". Un viajero chocado que alguna vez le había pagado en Portugal a una mujer para mirarla a los ojos por una hora y que agonizó, gordo de alcohol, en un lugar de Florida llamado San Petersburgo, frente a un televisor, viendo un programa de gastronomía doméstica. Alguien que tiempo atrás -escapando al rol de mesías generacional hip-cool, asegurando que "nunca tuvimos grandes ideas ni buscábamos alcanzar una nueva conciencia, tan sólo queríamos follar"- se había definido, apenas, como "un gran recordador redimiendo a la vida de las tinieblas que la rodean" y recomendaba a todo aspirante a escritor creer que "eres un genio, siempre".

Fácil de decir, difícil de hacer y -curvas cerradas, a toda velocidad, inflamable prosa espontánea- arriesgado de seguir. En cualquier caso, ahí está y seguirá estando este eterno manual de instrucciones para hacer ah llamado En el camino."

En Google Earth se uede seguir la ruta del viaje. Otros sitios sobre Kerouac:
- Página oficial;
- El registro médico de Jack en SmokingGun.com;
- The 2002 C-Span programme on Kerouac;
- Galería de portadas;
Dejo tres estupendos videos: Uno, con Jack leyendo En el camino, otro con Jack hablando sobre esta biblia beat y un tercero, con Johny Depp, declaardo fan, leyendo un fragmento del libro.





sábado, 1 de septiembre de 2007

Gracias totales

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