sábado, 29 de marzo de 2008

miércoles, 12 de marzo de 2008

Bob Dylan en Chile

Workingman's blues #2


Things have changed


Just like a woman


Spirit on the water


Like a rolling stone


Summer days


Thunder in the mountain


Blowind in the wind


Videos subidos a Youtube por
Janoideo. Que dios te lo pague.

lunes, 10 de marzo de 2008

Bob en Brasil: "¿Quién es esa chica?"

SAO PAULO, Brasil (Reuters) - El normalmente taciturno Bob Dylan pronunció unas palabras durante un concierto en Sao Paulo el jueves por la noche cuando una joven brasileña corrió al escenario y le abrazó.

El cantautor estadounidense es conocido por hablar muy poco a su público entre canciones y, si lo hace, es con un murmullo habitualmente incomprensible.

Durante su segundo concierto en Sao Paulo, una mujer de pelo largo saltó al escenario y abrazó a la estrella. Un sorprendido Dylan se agarró a su sombrero negro Córdoba antes de que un encargado de seguridad se la llevase fuera.

Al final de la canción, el cantante habló por primera vez a sus fans en las dos horas de concierto. "Gracias, amigos. Y me gustaría dar las gracias a la joven por subir aquí y unirse a nosotros en el escenario".

Después empezó a reírse nerviosamente y dijo: "¿Dónde se ha ido? Le quiero dar mi sombrero. No dejéis que se vaya".

Se desconoce si los dos se terminaron encontrando formalmente. Dylan está actualmente llevando a cabo una gira por Latinoamérica con citas en México, Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.

Tangled Up in Blue (São Paulo, Brasil) 06/03/08

viernes, 7 de marzo de 2008

Bob Dylan en Brasil antenoche


Dylan, by Nick Hornby

Nick "Alta fidelidad" Hornby escribe en su blog un post sobre Dylan, donde dice:
"A medida que me pongo viejo, he ido apreciando la grandeza de Bob más y más. (Esto, después de todo, quizá prueba que Bob es Dios. Mi creciente respeto contiene un eco de esa 'apuesta de respaldo' que es el interés por la religión que se descubre en los últimos años)"
Luego afirma que después de haber visto "I'm not there", le parece la mejor película sobre un cantante, o sobre un artista que se haya hecho.

El texto en inglés:
A Bit of Bob

As I get older, I appreciate the greatness of Bob Dylan more and more. (This, perhaps, proves that Dylan is, after all, God: my increasing respect contains an echo of the bet-hedging interest in religion that people traditionally discover in their later years. I’m scared that I’ll be met at the Pearly Gates by a Dylanologist who will tell me that I haven’t listened to enough mid-sixties bootlegs, or that I’m too ignorant of the 80s albums, to be let in.) I have always liked his music, but for real Dylan fans, this isn’t good enough: saying that you like his music is, to their strange way of thinking, the same as saying that you don’t like it – there’s not enough wild-eyed zeal in your enjoyment for them.

I’m getting there, though. I saw ‘I’m Not There’ over the holidays, the best film about a musician, or indeed any artist, that I can think of. And I’ve just listened to the soundtrack, all the way through, and even the more ploddingly faithful cover versions (the
soundtrack is essentially a very classy tribute album) contain something in them that freshens up the originals, and makes you want to hear them again. One is reminded, though, that one of Dylan’s enormous strengths is his conviction: many of his best songs are long, and wordy, and yet he never once lets his grip go. I love Cat Power, and her version of ‘Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again’ is lovely, and entirely honourable. But around about what must be the fifteenth verse, you can almost hear her thinking, “Oh, my. These lines just keep on coming, don’t they?” He, of course, will always be the only one who ever understands them properly, and that must help.

"Yes, we can": Un Dylan con Obama

El video fue elaborada por Jesse Dylan, uno de los hijos de Bob.

Cd compilatorio del programa de radio

De la mano de la Cafetería Starbuck's, dentro de su serie Starbuck’s Artist’s Choice, salió a la venta un cd compilatorio preparado por Bob Dylan. Esta a la venta en todas las tiendas de la cadena desde el 26 de febrero, y contiene una selección de temas que Bob ha pinchado en su programa de radio Theme time Radio Hour.

Este es el tracklist:

1. Pee Wee Crayton - Do Unto Others
2. Clancy Eccles - Don’t Brag, Don’t Boast
3. Stanley Brothers with The Clinch Mountain Boys - The Fields Have Turned
Brown
4. Gus Viseur - Flambée Montalbanaise
5. Red Prysock - Hand Clappin’
6. Sol Hoopii & His Novelty Quartette - I Like You
7. Ray Price - I’ll Be There (If You Ever Want Me)
8. Stuff Smith & His Onyx Club Boys - I’se A Muggin’ (part 1)
9. Charley Jordan - Keep It Clean
10. Junior Wells - Little By Little (I’m Losing You)
11. Patty & The Emblems - Mixed-Up, Shook-Up Girl
12. Gétatchéw Kassa - Tezeta
13. Flaco Jiménez with Toby Torres & José Morante - Victimas De Huracan
Beulah
14. Wanda Jackson - I Gotta Know
15. Billy Holiday & Her Orchestra - I Hear Music
16. Junior Parker - Pretty Baby

jueves, 6 de marzo de 2008

Columna de Cristian Warnkén Lihn: A ti

"A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves.
A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción "que a él tanto le gusta". A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu "iPod" o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.

A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: "El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno".

¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar."

Hoy en El Mercurio

martes, 4 de marzo de 2008

Dylan en México: tres videos y un dato de trivia

Workin'man blues #2


Spirit on the water, México 26 de febrero 2008:


Master of war


Dato: El universal de México informa que
"Como cualquier pasajero, Bob Dylan estuvo en la estación Bellas Artes del Metro, el pasado lunes, pero viendo fotografías de lucha libre.

Pasadas las dos de la tarde, en su día de descanso, el intérprete de “Like a Rolling Stone” decidió recorrer la exposición alusiva montada en el pasillo que conecta la línea 2 con la 8.

Unas 20 personas, entre ellas Omar González, pudo verlo a escasos centímetros.

Dylan portaba un sombrero tipo pescador negro; chamarra del mismo color y una pantalón de mezclilla.

“Pregunté a la persona de seguridad: Es Bob y me respondió que sí... Luego pregunté a dónde lo llevaban, y respondió que al Gimnasio Nuevo Jordán”, recordó Omar González.

Durante su estancia en la exposición Dylan se dejó tomar fotografías de las personas que lo reconocieron, sin posar jamás.

“Andaba muy tranquilo, caminando sin problema. No había cámaras de televisión o fotográficas, todo era con celular”, indicó.

De la misma manera en que se presentó en el sistema de transporte colectivo subterráneo, Dylan hizo lo propio en el gimnasio, donde soprendió a propios y extraños."

lunes, 3 de marzo de 2008

Arte y Ratatouille: Ignacio Echeverría

El Domingo 17 de febrero, El Mercurio le publicó a Ignacio Echeverría una muy buena columna sobre Anton Ego, y la crítica en Ratatouille. La dejo acá dado el carácter 'emífero' de la publicación mercurial en internet.

Quiero apuntar, sí, que no es la única aproximación estética que ofrece esta singular pelicula animada (aunque Maza la tilde de sobrevalorada). Lo que sucede con el plato ratatoiulle cuando lo come el crítico es que lo transporta a su infancia y esta epifanía es lo que le daría el carácter de arte a la gastronomía.
Bien, hay toda una corriente, por ejemplo en poesía, que mira así su disciplina. Entre nosotros, quien mejor o más abiertamente lo consignó fue, sin duda, Teillier. La poesía era el regreso a la infancia o no era nada. Era volver a un mundo perdido, del que fuimos sacados, como desde el palacio de aquella memorable fiesta del Gran Meaulnes. No se pretende que todos deban ver sólo como arte aquello que los devuelve a sus orígenes pero sí enfatizar que algunos han apostado por este tipo de mirada que está magistralmente mostrada en la cita de Pixar-Disney.

Aquí va la columna.

Anton Ego

No deja de tener chiste que haya de ser en una película de animación -una superproducción de Disney & Pixar, para colmo- donde uno se tope con la única reflexión pública de cierta amplitud y calado que, de un tiempo a esta parte, se lleva hecha en torno al siempre ingrato asunto de la crítica.

"Ratatouille" (2007), título bajo el que se presentan las aventuras trepidantes de una rata dotada de un extraordinario talento culinario, cuenta entre sus protagonistas a Anton Ego, un eminente crítico gastronómico cuyos juicios severísimos deciden la fortuna de los más afamados restaurantes de París.

Los trazos con que está caracterizado Anton Ego asumen bastantes lugares comunes acerca de los críticos. Anton Ego es un tipo agrio y de aspecto funerario, completamente envanecido de sí mismo. Trabaja en una tenebrosa habitación con planta de ataúd, presidida por un gigantesco retrato de su propia figura. En su mesa de despacho, al alcance de la mano, conserva minuciosamente archivadas todas sus críticas, que se apresura a consultar toda vez que tiene que ratificar cualquiera de sus juicios.

Anton Ego parece ser un hombre acaudalado, pero este rasgo incongruente no queda asociado, en la película, a ningún asomo de venalidad. Todo lo contrario: alejándose del tópico más frecuente que pesa sobre los críticos, Anton Ego se revela incorruptible. De ahí, quizá, su enorme prestigio. Y su influencia terminante.

En cuanto al físico, Anton Ego es lo opuesto al célebre chef Gusteau, tipo orondo y risueño a cuyo prematuro fallecimiento Anton Ego contribuyó con una crítica demoledora. Él es larguirucho, macilento; se lo ve mustio y encorvado.

"Usted está demasiado flaco para que le guste la comida", le objeta a Anton Ego el joven chef Linguini, amedrentado por el aspecto patibulario del crítico que lo amenaza con acudir a su restaurante.

"Es que a mí no me gusta la comida", le responde Anton Ego: "Me apasiona. Y si no me apasiona, no la trago".

Esta respuesta del crítico manifiesta una sutil comprensión del oficio por parte de los guionistas de la película. Pues no se trata, como pretende el tópico, de que el crítico sea un tipo bilioso, incapaz de disfrutar comiendo (o leyendo, o viendo cine), y por lo mismo un resentido. Se trata -pero estamos hablando de Anton Ego, que conste- de una pasión, y de las exigencias de esa pasión, y del escrupuloso, implacable conocimiento a que conduce.

A Anton Ego le está confiada, en Ratatouille, la gran sorpresa final de la película. En el antiguo restaurante de Gusteau, que el joven Linguini ha heredado, éste se ve obligado a confesar que es una rata la que le dicta sus portentosas recetas. Incrédulos, indignados, los cocineros ayudantes a quienes va destinada esta confesión abandonan el restaurante. Linguini se enfrenta él solo al reto de cocinar para Anton Ego, que precisamente esa noche ha acudido a su restaurante. No corresponde decir aquí cómo consigue salir del apuro. El caso es que Anton Ego termina su plato, pregunta por el chef, y escucha, impávido, la insospechable revelación acerca de su genio. A continuación se va sin decir palabra.

El día siguiente se publica la crítica de Anton Ego. Se trata de un auténtico manifiesto, que de nuevo pone de relieve -entre la maraña de tópicos a los que no dejan de recurrir- una insospechable comprensión, por parte de los guionistas de Ratatouille, de los resortes que sustentan el oficio del crítico. Empieza diciendo Anton Ego:

"En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco, porque gozamos de una posición que está por encima de quienes exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que, a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probablemente más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura. Hay veces, sin embargo, en las que un crítico realmente se arriesga en pro del descubrimiento y de la defensa de algo nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos"...

Habría mucho que decir en torno a estas palabras, más agudas de lo que a primera vista puede parecer. Aquí sólo hay lugar para subrayar su mensaje esencial: en contra de lo que se suele pensar, la crítica -tan a menudo tachada de conservadora, de negativa, de hostil a su propio medio- está ligada a lo nuevo, al descubrimiento y a la defensa de lo nuevo. Esta es su misión más alta y valedera. La supuesta negatividad de la crítica está asociada a ese compromiso con lo nuevo, que la obliga -por decirlo ahora con palabras de Robert Musil- a "no autorizar la repetición de lo mismo si no es con un nuevo sentido", a segregar lo verdaderamente nuevo del magma indistinto de lo último.

El buen crítico, así, tendría algo de adivino. O más bien de profeta. Detecta antes que otros lo que está por venir, lo que está ocurriendo ya sin que nadie se dé cuenta todavía. Y lo acepta.

Que el plato que acaba de comer lo ha cocinado una rata, por ejemplo.

20 mil visitas de viajes cuánticos

Pasó el fin de semana y me enteré hoy. Llegué a las 20 mil visitas. El contador actual lo pusé tres años y medio después de haber comenzado el blog así que debo haber pasado hace tiempo ese número mágico, pero igual la cifra de sitemeter tiene su espesor simbólico.
Para recordarlo he posteado nuevamente mi primer post que puse allá por 2003: Un poemazo de
Forno a.k.a. El Cielo protector y uno del buen Kerouac.
También me acuerdo de lo ligado que estaba por esos años a los argentinos que tenían una comunidad de blogosfera muy total. Recuerdo un post (desaparecido, como en el cambio de sistema) de una chica que decía "si fuera chileno, sería así", y linkeaba mi blog. El seinfeldiano lúcido de
Dieguez, la adictiva Lola, la muy divertida Danitza de Nada personal y otra gente con mucha generosidad, buen humor y perspectiva para escribir, me animaron a seguir en esto cuando en Chile pocos sabían lo que era un blog.

Mi Primer Post:

Santa Panamericana Santa
La taza de café y la gasolinera abandonada
El delirio de persecución y la fuga monumental
Un autobús semivacío se pierde en el horizonte neurótico

Santa Panamericana Santa
El corazón ardiente, El espíritu indomable
El camino acaramelado bajo el sonido de un violí­n rabioso
Tu sabor violento
El jazz los vasos que caen y el libro de tapa gastada
La vieja estación de ferrocarril y los pasajeros con olor a tinto
El cemento ardiente y la sombra del túnel

Santa Panamericana Santa
La serpiente del asfalto eterno
por el norte huele a tocino y huevos fritos
por el sur el fantasma de la cazuela
Santa Panamericana Santa
Y los amigos que se reparten entre millones de kilómetros
Y la condena del cielo de movernos de un lugar a otro
Sin nombre Sin carnet electoral Sin la maldita llave de todos los dí­as
Hoy me largo
Hoy me largo por la carretera
(Sobretodo a la hora de las telenovelas)
Hugo Forno (1998), de "La Despedida de los Chicos Superestrellas"




A MODO DE EDITORIAL:

1. Libretas secretas garrapateadas y páginas frenéticas mecanografiadas
para tu exclusivo placer.
2. Acoge todo signo, ábrete, escucha.
5. La sensación que experimentas encontrará la forma que le conviene.
7. Respira, respira tan fuerte como puedas.
15. Relata la historia verdadera del mundo en monólogo interior.
16. La joya, el centro real, es el ojo en el interior del ojo.
19. Acepta perderlo todo.
20. Cree en la santidad de las formas de vida.
30. Autor realizador de peliculas terrestres financiadas por
los ángeles del paraíso
Jack Kerouac (1960), Visiones de Cody