martes, 17 de noviembre de 2009

180 proyectos, pero sólo 2 son ley

El candidato Enríquez Omimnami repitió anoche que había presentado 180 proyectos de ley. Su página web dice 150 y agrega un dato inexacto:
“Ha presentado alrededor de 150 leyes, muchas de ellas aprobadas o en tramitación http://web.marco2010.cl/nosotros/)

Pero en verdad sólo 2 de esos proyectos fueron aprobados y son ley, según web de la Cámara de Diputados
(http://www.camara.cl/camara/diputado_detalle.aspx?prmid=833), ventana de “mociones”:


1. Modifica el artículo 7° de la ley N° 18.450, de Fomento a la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje
http://www.camara.cl/pley/pley_detalle.aspx?prmid=5581&prmboletin=5199-01
Publicada en Diario Oficial 27/11/2007)


2. Modifica el decreto ley N° 3557, de 1981, que establece disposiciones para la protección agrícola, con el objeto de corregir la falsedad en la información declarada
http://www.camara.cl/pley/pley_detalle.aspx?prmid=5428&prmboletin=5043-01
Publicada en Diario Oficial 27/08/2008)

En ambos proyectos, compartíó autoría de la moción con diputados de todos los sectores políticos, lo que probablemente explica su aprobación.

Presentar mociones es un indicador de actividad legislativa. Pero lograr los acuerdos que hagan viables esos proyectos es otro. En el segundo, la productividad del candidato es baja.

Por lo demás, para apreciar correctamente el primer indicador, es necesario considerar que todas las mociones exhiben varios autores que forman para dar origen a esa iniciativa pero en donde pocos son realmente los autores y otros sólo son los cofirmantes.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Telecebollazos: Camino del sur

telecebollazos: Mi niña veneno

La noche sobre Marco, por Alvaro Díaz

Alvaro Díaz escribe lúcidamente sobre la hoy inexistente crítica política a Marco. Esa ausencia, me parece, es otra forma de condescendencia con él, de no tomarlo ens erio. Justamente porque hay que tomarlo en serio y no ningunearlo es que hay que preguntarse seriamente por cuáles serían sus méritos para estar peleando la presidencia, pelea que le queda holgada.

"Entre quienes no creemos en las condiciones de Marco Enríquez para ser Presidente de la República existe una evidente frustración respecto al guante blanco con que ha sido tratado durante su campaña presidencial. Nadie lo molesta, nadie se da un tiempo para revisar su programa de gobierno, nadie se pregunta porque alguien que se presenta al mundo como cineasta sólo tiene un estreno comercial que no supera los diez mil asistentes y que no es precisamente un trabajo de autor. La respuesta es simple: una cosa es no adherir a Marco y la otra es odiarlo. Marco es inconsecuente, elemental y ególatra -un libro como “Animales políticos” sólo puede ser escrito por alguien así- pero también es encantador, simpático y ocurrente. Angel Carcavilla, uno de sus más ácidos críticos, confiesa que le encantaría ser amigo de Marco porque le cae bien. Quizás ese es el único problema: Marco está bien para tener un programa radial de telefonazos pero no para ponerse la banda en el pecho. Detrás suyo hay diputados con colita, actores algo marchitos, dueños de restoranes, pilotos de helicóptero y modelos con contenido que permanentemente necesitan paliar su aburrimiento adhiriendo a causas que reaviven su izquierdismo, pero no aparecen por ningún lado los creadores, los trabajadores serios y dedicados. La seriedad es un atributo para gobernar y un obstáculo para la fiesta, y gobernar ojalá que no se parezca a una fiesta. Si el cambio que se requiere en nuestro sistema político está relacionado con profesionalizar la función pública, darle valía a los méritos y hacer más competitivo el mercado del poder, Marco representa lo contrario, pues sus principales atributos son la labia y los apellidos. Marco es ideal para salir a comer, ser el panelista ocurrente en programas de televisión y encontrárselo en las vacaciones, lo que está perfecto. Quizás ahí reside su principal defecto: pensar que eso es no es suficiente para ser feliz.
Ayer, en LUN, apareció el dibujante Rodrigo Salinas presentando su comic Meoprén, que está bastante gracioso y que no es nada de amable con Enríquez. Según Salinas, esto es algo que le salió de la guata: “Antes de ser un candidato era un patán”, sentencia. Pero no es el único. El Mostrador anda buscando testimonios que cuenten cómo era trabajar en Rivas & Rivas, productora del candidato a la que le decían “el reality” porque todas las semanas echaban a alguien.
La pista se viene espesa de verdad. Si Marco creía que se las iba a llevar peladas estaba equivocado. La política es dura y está lejos de ser una lotería, como la vida."

The Clinic

lunes, 2 de noviembre de 2009

La farra de Héctor Soto


Héctor Soto las emprende contra la elecciòn de Dawson Isla 10 a la competencia del oscar y para ello, recurre a algunos insólitos sortilegios argumentales. La nana, una muy buena película, no se merece este tipo de defensores.

El comienzo es preocupante x los símiles que propone: el marketing país, la publicidad de la marca Chile y cuáles deberían ser las imágenes que en ese contexto están vedadas: aquellas que dicen lo que somos realmente (una ciudad contaminada) y las que hablan del mestizaje (ron chileno).

Sus argumentos son muy raros:
- El apoyo que cita en el soporte de su personal valoración de La nana es un analista político.
- De seguir su criterio de "proyección de Chile" habría que entregarle más premios nacionales a Luis Sepúlveda e Isabel Allende en pro de la imagen país.
- Esta es una crítica a él mismo y su relación con el documental de Carmen Castiilo, que el maltrató y que afuera ha sido ampliamente reconocido.
- Él, por años, ha sido un increíble pésimo interlocutor con los cineastas, a los que ha destrozado o ninguneado.

Creo que en verdad verdad, lo que le molesta a él es una cuestión política y tiene que ver con la misma frase despectiva y fascista con que se refería a carmen castillo sobre su documental (que a mí para ser franco no me gusta mucho, por cierto): "pobrecitos ellos que lo pasaron tan mal".
Le carga que la izquierda se victimice (en su perspectiva), que lo haga en la escena cultural y que concite apoyo internacional.

"Creo que nunca he considerado el cine chileno como parte del cine" H Soto

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={97e3fbe3-b816-4444-875f-f083bda837a0}

Maza, que podría aprovecharse de la ola, lúcidamente critica al crítico de críticos en su blog.

La columna de Héctor Soto en La Tercera
Opinión: La farra del cine chileno

"Hay que agradecer que el jurado que seleccionó a Dawson Isla 10 para competir por el Oscar en representación de Chile no esté también a cargo de la imagen-país ni de la oficina de promoción de nuestras exportaciones. Menos mal. Si así fuera, andaríamos vendiendo como atributos nacionales no la pureza de los paisajes australes, sino la contaminación atmosférica de Santiago. Y el ron made in Chile, por supuesto, calificaría en el catálogo de nuestra oferta exportadora mucho antes que los vinos.

Como se trata sólo de una película, muchos dirán que el error no es tan grave. Total, dicen, las películas son sólo películas. Pero, por desgracia, al postergar a La nana, nos farreamos la oportunidad de acudir al Oscar del año próximo con uno de los pocos títulos de estatura más o menos competitiva que han salido del cine chileno en los últimos años. Perdió, es cierto, la película de Sebastián Silva. Pero mucho más perdió el país.

El episodio tiene varias aristas que son indignantes. Por supuesto, la primera condición para elegir una cinta llamada a intervenir en una competencia cinematográfica internacional debería ser la calidad. Siendo así, sólo hay dos posibilidades: o los jurados prefirieron priorizar factores que son extracinematográficos o bien andaban tan extraviados que nunca atinaron a distinguir lo que es una buena película de una mala. Ninguno de los dos escenarios es muy estimulante. Y aunque hay numerosas razones para sospechar de que aquí volvieron a operar las viejas trenzas y compadrazgos de nuestro aparato cultural, personalmente creo que el problema es peor. Porque hay mucha gente que genuinamente y de buena fe cree que Dawson Isla 10 puede ser una película superior a La nana. Y el error no es del público. Los que se equivocaron esta vez son más bien gente que supuestamente sabe de cine.

Lo lamentable es que en ese despropósito los jurados no estuvieron solos. Sin ir más lejos, el operativo Dawson contó con la complicidad de buena parte de la crítica local, que subestimó, mostró las garras o reaccionó con singular fiereza frente a La nana -por supuestas ligerezas de orden político, al parecer- pero acogió con guante blanco y generosos subsidios de orden crítico -tres estrellitas, por lo bajo- a ese cocodrilo embancado que terminó siendo la película de Miguel Littin.

La nana -me parece- no es una película perfecta. Nunca está muy claro desde dónde está narrada -si desde el prisma de ella, si desde la perspectiva de los patrones, si desde la óptica del chiquillo chico o de las otras nanas- y eso a veces desorienta. Pero tiene un tremendo personaje -extremo, patológico- y una tremenda actuación, la de Catalina Saavedra. Es un personaje que tiene misterio, que evoluciona, que al final no es igual que al comienzo y respecto del cual la película es mucho más lúcida, como lo destacó Pato Navia, de lo que varios de nuestros críticos creyeron.

El ninguneo nacional a la película de Sebastián Silva es preocupante en términos culturales. Aparte de dejar mal parada a la crítica nacional, el fenómeno deja con poco piso la proyección del cine chileno en el exterior. Por angas o por mangas, las dos únicas películas por las cuales Chile ha destacado internacionalmente en los últimos años -Tony Manero y La nana- encontraron afuera lecturas críticas mucho más interesantes que acá. Nadie es profeta en su tierra, se dirá. El problema es que para proyectar debidamente una cinematografía es raro que la producción vaya para el norte y la crítica para el sur. El buen sentido diría que, aparte de buenas películas, se requiere alguna interlocución y retroalimentación entre una instancia y otra."