El Sol de México , 30 de enero de 2011 "The King's Speech" es una película extremadamente bien hecha, con una trama seductora de interés humano, muy bonitamente calculada para atraer a los más inteligentes de los aficionados al cine y a los anglófilos latentes. Pero lleva a cabo una grave falsificación de la historia. Uno de los pocos actores que están mal elegidos para su papel - Timothy Spall como una deplorable imitación de Winston Churchill- es el ejemplo de esta rara reconstrucción de la historia. Se le presenta como un amigo firme del tartamudo príncipe y leal princesa, y como un hombre generalmente partidario de una solución de estadista a la crisis planteada por la abdicación del hermano mayor del príncipe, el rey Eduardo VIII. De hecho, Churchill fue -durante tanto tiempo como se atrevió a serlo- un amigo constante del presuntuoso y consentido simpatizador de Hitler, Eduardo VIII. Y permitió que su romántico afecto por esta gárgola causara un gran daño a la c...