jueves, 22 de septiembre de 2005

2666, apuntes de lectura

2666


Voy en la tercera parte, donde hay un cambio brusco de paisaje y todo lo que habías leído parece pertenecer a otro libro.
Pero quiero rescatar alguna cosa de la lectura en este fin de semana largo:
Pág. 85 y la aparición de rodrigo fresán, yunta de bolaño, en kensington garden, mientras prepara su libro; al menos así leo ese párrafo, que me parece rima con aquel otro donde el mismo bolaño/belano aparece como profesor en "Mantra", de Fresán, y lee unos poemas en la antesala del infierno.
Bolaño lleva la fratenidad armada en bares, calles y libros a los libros y cuando uno se mete en ese viaje imparable que son las primeras 100 págs de los Detectives Salvajes lo que se siente son las ganas profundas de pertenecer a ese grupo, de comer tortas (como decia el chavo) con ellos por esos cafés de mala muerte, enamorar meseras y escribir alrgos y rockeros poemas infrarrealistas. Y luego llamar a los que han compartido shops negros, aguantado gritar poemas por la ventanilla de un auto a las 4 AM, aquellos que nos acompañaron cuando encima de sillas enclenques leíamos nuestras malas copias de rimbaud o kerouac, esos tipos rudos pero sensibles que como belano y su tropa, se lanzaron al camino a querer a una mujer, o a poner una radio con bellas canciones, o a creer que valía la pena sacar gente de la cárcel. Bolaño y Fresán más potentes que cassidy y keroauc y ginsberg porque su herida no fue de dolor.

1 comentario:

Paco - Poéticas dijo...

Leer a Bolaño es una experiencia única.
Que sigas disfrutando con "2666".