lunes, 21 de noviembre de 2005

"no me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto, y si fuese cierto, no me acuerdo."

Desde La Nacion
"Pero Pinochet tuvo este viernes otro refresco en su memoria, cuando el teniente coronel (R) de Carabineros y ex jefe del Grupo Aguila de la DINA, Ricardo Lawrence, entró en la sala para carearse también con él, por treinta y cinco minutos. Antes de que nadie dijera algo, de nuevo fue Pinochet quien primero habló:
-Pero si yo lo conozco a usted, oiga, puchas que está canoso, está harto más avejentado ¡ah!
Conciliador, sabía que no podía decir otra cosa con Lawrence al frente. Aunque al juez Montiglio le había dicho tres días antes: ?No conozco a ese señor Lawrence de Carabineros?.
El ex jefe del Grupo Aguila había pedido horas antes del careo hablar con el juez Montiglio. En el despacho del palacio de tribunales, le dijo:
-Magistrado, yo lo voy a ayudar en el careo, voy a mantenerme en lo que le he dicho antes a usted, pero pido protección para mi.
Conocedor de los códigos no escritos en la comunidad de inteligencia durante la dictadura, el ex agente tenía temores. Sabía que no iba a enfrentarse con cualquiera, sino con el hombre que controló todo durante 17 años. Aunque Pinochet le hubiera dicho a Montiglio, en otro interrogatorio del lunes 14, que lamentaba no poder pasar sus últimos días "tranquilo, jugando con mis nietos".
Dejando atrás la actitud conciliadora del inicio, Pinochet negó todo lo que Lawrence sostuvo frente a él, como se lo había prometido al juez.
El temor de los abogados querellantes era que Lawrence se retractara de sus dichos con Pinochet al frente. Que arrugara.
Pero, en concreto, Lawrence lo acusó de haber visitado personalmente al dirigente comunista Víctor Díaz, mientras éste se encontraba detenido en 1976 en la "Casa de Piedra" que la DINA tenía en el Cajón del Maipo, horas antes de ser ejecutado y lanzado al mar.
-No, eso no es cierto, pero si hubiera ocurrido, ya no me acuerdo -repitió Pinochet.


Lawrence además le había dicho al juez que Pinochet "presionaba al general Contreras para que se cumplieran sus órdenes, en el breve plazo". Y que "el destino final de los prisioneros", vale decir su asesinato y posterior lanzamiento al mar, "no me cabe duda de que fue una decisión tomada por la DINA, aunque es obvio que por órdenes superiores, por el contacto diario que el general Contreras tenía con el general Pinochet".
El ex jefe del Grupo Águila además había declarado al juez que trabajó un tiempo en la seguridad del ex dictador, y que incluso le llevó a su oficina un maletín con dólares que encontraron en la casa que ocupaba el líder del MIR, Miguel Enríquez, cuando el 5 de octubre de 1974 descubrieron su escondite y lo mataron.
En definitiva, Lawrence se convirtió en un excelente testigo de cargo contra Pinochet: afirmó, entre otras cosas, que varias veces lo condujo a su refugio en Bucalemu y charlaron extensamente de las actividades de la DINA."

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